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martes, 2 de agosto de 2011

¡La Constitución de 1979 fue parametrada!





MEDIA COLUMNA

¡La Constitución de 1979 fue parametrada!

Jorge Morelli


Es Alejandro Aguinaga quien ha tenido el mérito de hurgar en la memoria colectiva y recordarnos a todos cómo, en efecto, se produjo el nacimiento de la Constitución de 1979, por cuyo espíritu y principios ha jurado el presidente Ollanta Humala.

El decreto ley 21949, de octubre de 1977, convocó a elecciones para una Asamblea Constituyente, al final de doce largos años de dictadura militar. El primero de sus considerandos señala que es necesario institucionalizar las transformaciones estructurales que se vienen llevando a cabo desde el 3 de octubre de 1968”, fecha del golpe militar de Juan Velasco Alvarado. El artículo 2° reza:la Asamblea Constituyente tendrá como exclusiva finalidad la dación de la nueva Constitución Política del Estado, la que contendrá esencialmente, entre otras, las disposiciones que institucionalicen las transformaciones estructurales que viene llevando a cabo el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada”.      

Este tipo de “transiciones a la democracia” ha sido objeto de estudio en la universidad de Yale. Guillermo O´Donnell las llamó “transiciones negociadas”. La triste verdad es que la Constitución de 1979 fue el fruto de una transición parametrada, el producto de una negociación para entregar el gobierno a la clase política a cambio de que ésta mantuviera las “transformaciones estructurales” del fracasado experimento velasquista. A este canje abyecto se avinieron todos.

Entregar el gobierno, sin embargo, no el poder. El propio general Francisco Morales Bermúdez, entonces presidente de la República, así lo aclaró en entrevista de diciembre de 1977. Precisó que se trataba de una “transferencia de gobierno, y no de poder”. Es más, amenazó con que “si la Constituyente no reafirma las reformas estructurales…, el gobierno de facto anula pues la Asamblea y se acabó toda la historia… Si no hay reforma, se anula el proceso y sigue pues el gobierno miltar, conmigo o con otra persona. Esa es la verdad”, confesó. 

Esta es entonces la verdadera partida de nacimiento de esa constitución parametrada. Es por eso que Fernando Belaunde no permitió que Acción Popular participara de esas elecciones, estuvo ausente de la Constituyente y ganó las elecciones de 1980. La misma razón que llevó a Javier Diez Canseco y a la izquierda a negarse a firmarla cuando estuvo terminada. La misma razón por la que Belaunde, una vez en el gobierno, mantuvo en sus cargos a los altos mandos militares. La misma razón por la que nunca se investigó ni sancionó los latrocinios cometidos en los doce años del Gobierno revoluciaonario de la Fuerza Armada. Es lo que pasa con las “transiciones negociadas”

Esta es, pues, la Constitución parametrada que algunos pretenden restablecer, de cuyo “espíritu y principios” están orgullosos quienes ignoran la verdad o, conociéndola, no les importa y están de acuerdo con ese parametraje porque es el suyo.   

martes, 26 de julio de 2011

Cantos de sirena



ESTA NOCHE lunes 25 julio 2011
MEDIA COLUMNA
Cantos de sirena

Jorge Morelli

No hay cogobierno, le ha advertido con toda claridad Ollanta Humala a Alejandro Toledo. En efecto, lo que hay es concertación, pero no con Perú Posible –ni, al parecer, con ningún otro grupo político como tal-, sino con personas individuales a los cuales el oficialismo hipnotiza para atraerlos al margen de sus grupos políticos.

Así, por ejemplo, Kurt Burneo (Producción) claramente no está en el Gabinete por ser parte de ninguna cuota de Perú Posible. No solo dejó a Perú Posible mucho antes para pasarse a Gana Perú, sino que, ha aclarado Humala, no existe tal cosa como una cuota de Perú Posible. Igualmente, todo indica que la presencia de Rudecindo Vega (Trabajo) y René Cornejo (Vivienda) en el Gabinete tiene el propósito de atraer a las filas del oficialismo a quien, para todos los efectos es el nuevo fiel de la balanza para que el oficialismo pueda aspirar a la mitad más uno de los votos -la mayoría absoluta- en el Congreso: el congresista Carlos Bruce, quien ya no puede estar más lejos de Perú Posible sin abandonar sus filas. Por si fuera poco, da la impresión de que hasta la presencia de Daniel Mora (Defensa) en el Gabinete se debe menos a su militancia en Perú Posible que al hecho de ser militar.

Atrayendo marineros uno por uno con su canto de sirena, el presidente Humala no solo no concede cogobierno alguno, sino que, en buena cuenta, no le debe nada a ningún grupo. Ni siquiera al de Alejandro Toledo.

Menos aún a la izquierda radical, a la que de plano ha desembarcado del gobierno. Las últimas esperanzas radicales son las carteras de Educación y Cultura, que se desvanecen con el paso de las horas como se esfumó sin pena ni gloria la presidencia de Dancourt en el BCR.  

Huelga decir que el presidente Ollanta Humala procede hábilmente al actuar de esta manera. Maquiavelo mismo no le habría aconsejado otra cosa. Esperemos, no obstante, que sepa para qué hace todo esto.      

Por su lado, los grupos que creen haber logrado una cuota de poder lamentarán más tarde haberse involucrado con el oficialismo y se apartarán de él. No se puede hacer oposición y estar sentado al mismo tiempo en la Mesa Directiva.

El fujimorismo, mientras tanto, contempla este espectáculo desde la orilla de la oposición sin ninguna impaciencia.

jueves, 21 de julio de 2011